Hemos creado la guía completa del sujetador para saberlo todo sobre esta pieza de lencería imprescindible. Y para que le acompañe el mayor tiempo posible, hemos diseñado una guía de mantenimiento dedicada al sujetador.
Mantener bien su sujetador es esencial para conservar su lencería bonita y eficaz con el tiempo, pero algunos hábitos pueden dañarla prematuramente. Al elegir los productos adecuados, las técnicas correctas y cuidando el almacenamiento, su lencería se mantendrá aún más hermosa. Aquí tiene nuestros consejos para adoptar los gestos correctos y disfrutar de su sujetador favorito el mayor tiempo posible.
Al final del artículo, ¡encuentre LA colección que responde a sus preguntas!
Cuidar su sujetador: ¿por qué es importante?
Su sujetador está en contacto directo con su piel, sufre roces, tensiones de los elásticos, sudoración, lavados... Sin un mínimo de precauciones, puede perder rápidamente su forma, su sujeción o su suavidad.
Ya sea un modelo con o sin aros, de encaje o de microfibra, el buen mantenimiento de la lencería delicada permite preservar el ajuste de las copas y los tirantes, mantener la elasticidad de los materiales y conservar un sujetador más tiempo, en perfecto estado.
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Los 7 errores a evitar
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Lavarlos a una temperatura demasiado alta
El agua caliente puede parecer eficaz contra las bacterias… ¡pero es la enemiga de las fibras delicadas! Un lavado a más de 40°C puede dar de sí los elásticos, deformar las copas y debilitar las costuras. Para lavar su sujetador correctamente, priorice una temperatura suave (30°C máx.) o mejor: el lavado a mano.
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Usar secadora
La secadora debe evitarse para sus sujetadores. El calor rompe la elasticidad, tuerce los aros y deforma la lencería. Déjelos secar en plano y al aire libre, se lo agradecerán.
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Ponérselos al revés
Al abrochar el sujetador por delante y hacerlo girar, corre el riesgo de deformar los aros y dar de sí los elásticos. Para preservarlo, primero hay que ponerse los tirantes antes de cerrar los broches en la espalda.
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No usar bolsa de lavado
Si opta por un lavado a máquina, la bolsa de lavado es indispensable. Protege el sujetador de los roces, evita que los tirantes se enreden o que los broches se enganchen en otras prendas. Recuerde también cerrar su sujetador antes de meterlo en la bolsa.
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Plegarlos o guardarlos de manera inadecuada
Todas hemos metido alguna vez un sujetador en un cajón rápido… Pero plegarlo o darle la vuelta puede aplastar las copas y deformar los aros. ¿Lo ideal? Apilarlos en plano, copa sobre copa, o colgarlos.
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Secarlos a pleno sol
Aunque pueda ser tentador secarlo al sol para acelerar el proceso, existe el riesgo de dañarlo. El calor puede estropear los colores y perjudicar la elasticidad de los materiales.
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No comprobar las instrucciones de cuidado
Cada sujetador es único. Encaje, microfibra, algodón… Los materiales reaccionan de forma diferente. Antes de lavar su lencería, recuerde echar un vistazo a la etiqueta.
Buenas prácticas para cuidar su sujetador
Aquí tiene algunos gestos sencillos que marcan la diferencia:
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Lave a mano tan a menudo como sea posible, especialmente las piezas delicadas.
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Utilice un detergente suave, sin agentes blanqueadores.
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Seque al aire libre, en plano o colgado, pero nunca en la secadora.
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Guarde cuidadosamente sus sujetadores sin retorcerlos ni apilarlos de cualquier manera.
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Alterne los modelos para no desgastar siempre el mismo.
Estos buenos hábitos le permitirán conservar sus sujetadores más tiempo y disfrutarlos al máximo.
El almacenamiento en casa no lo es todo. Al viajar, su lencería a menudo sufre los imprevistos del trayecto. Aprenda a guardar su lencería con cuidado en su maleta para viajar con total tranquilidad.
Nuestro artículo ha sido redactado por Sélène, nuestra responsable de contenido, en colaboración con Guilhermina, nuestra directora de diseño en Sans Complexe Paris.









